¡Hasta los huesos!
Como antes dije, el secreto de una cocina económica, es aprovechar todo. Hasta los huesos.
Cerca de casa consigo los huesitos de cerdo muy baratos ($5 o 6), y tienen bastante carne, aunque no es de fácil acceso.
Esto que hago, se puede hacer con espinazo tranquilamente, o con los huesitos que sobran de un asado (¿nunca vieron cómo quedan llenos de carne, pegada al hueso y van a la basura?) y pueden reutilizarse en una nueva cocción. El guiso de huesitos siempre fue uno de mis preferidos. Las carnes pegadas al hueso son las que tienen mejor sabor, suelen tener menos grasa, son más blandas también.
Si tengo los huesitos crudos, lo que hago, antes que nada, es meterlos al horno. El calor nos da sabor y desgrasa también. Ubico los huesos (sin encimarse) en la bandeja, y por encima le agrego un preparado: en una taza, pongo sal fina, especias a gusto, y lleno la taza, mitad con agua (puede ser jugo de limón) y mitad con aceite. Si queremos que desgrasen lo más posible, sólo agregar el agua, no el aceite.
En el horno, los huesitos van a tomar un sabor y un color maravilloso.
Al estar cocidos, preparar un guiso nos toma sólo un rato. Se lo prepara de la misma manera que siempre, y los huesitos se incorporan apenas antes del líquido (para que no nos rebalse la cacerola) y dejamos que se cocine todo junto. En una hora más o menos de hervor, la carne se separa de los huesitos, y queda un caldo riquísimo y gordo.
Básicamente, la idea es engañar a los carnívoros de la casa para que coman más verduras, porque este guiso va a tener muchísima menos carne que lo que generalmente tienen. Se le pueden agregar arvejas, maíz, chauchas, papa, repollo cortado en tiritas... y un poquito de perejil fresco justo antes de servir, es un detalle delicioso!
Nadia.
https://www.facebook.com/Criterioalabolsa
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