lunes, 6 de enero de 2014

Comprando un electrodoméstico



Qué hacemos a la hora de comprar de un electrodoméstico. Todo un dilema.
Fue toda una odisea decidirme con la compra de un aire acondicionado, hay tantas opciones, tantos precios... e intento reproducir el proceso que hice para cualquier aparato.
Creo que hay mucho para pensar antes de adquirir un electrodoméstico, en general, no son baratos, o mejor dicho, es mucha plata toda junta, y ¿en cuántas casas tienen ese espacio donde van a parar todas las compras caprichosas de electrodomésticos, que no se usan más que una o dos veces? Desde aparatos de "belleza" y solucionadores de vidas con pilas, hasta aparatos grandes como bicicletas fijas (que conozco muchas casas que tienen estos novedosos percheros...).
Después, uno tiene acumuladas un montón de cosas que no usa, pero que le "da cosa" vender, porque las pagó caras y no va a recuperar ese dinero, termina regalándolas, o si se tiene el espacio, dejándolas en el cuartito guardabasura.

Me pasé 4 meses trabajando para juntar el dinero, y no quería que mi emoción de por fin llegar al objetivo me nublara de hacer una buena compra.
Con este proceso de la compra del aire acondicionado, fui armando una especie de guía que usé para hacer una compra pensada... sobre todo considerando que yo no confío en los vendedores...

¿QUÉ ES LO QUE QUIERO?


Esta es la pregunta. Acá empecé a pensar si relamente iba a usar lo que quería, esto no me pasó particularmente con el aire acondicionado, pero sí, hace un año y medio atrás con la máquina de coser. Yo tenía mucho miedo de gastar mucha plata en algo que iba a terminar sin usarse. Para evitar esto, me puse por escrito ciertas metas, como hacer x cantidad de remeras para mi nene y para mí, pantalones... a los 6 meses había justificado la compra, y la sigo usando mucho. A esta altura, creo que ya justifiqué 10 veces su precio... la adoro.
Entonces, tener una idea del uso que se le va a dar, si realmente se va a usar, es importante.
Muchas veces, uno ni siquiera tiene tiempo real para usar el artículo que compra... ¿cuántos hombres conocen que acumulan herramientas, con proyectos buenísimos, pero que en la realidad, no tienen el tiempo? Y las mujeres hacemos cosas parecidas también... depende si nos gustan las manualidades, o el tejido, o lo que sea, se juntan los materiales, las herramientas y quedan guardadas en una caja. Las herramientas que no tengo tiempo de usar, siempre me miran burlonas desde un rincón, como diciendo "te lo dije". Ya aprendí a frenarme de comprar algo porque sé que no voy a tener el tiempo. 

Hay muchos electrodomésticos, que nos prometen facilitarnos la vida, cuando en realidad no es tan así. Es más fácil exprimir una naranja con el exprimidor manual, ese de plástico que todas las casas saben tener, lavarlo y listo que sacar el exprimidor eléctrico, conectarlo, lavarlo... y lavar aparatos eléctricos no es ni fácil ni práctico, secarlo en el momento y guardarlo otra vez. Y todo eso sin contar el consumo eléctrico. Y como ese, puedo nombrar montones de ejemplos, la máquina de hacer helado, la de hacer yogurt... pocas personas han sabido aprovecharlas bien. Porque, además de usarlas, hay que tener a mano todos los ingredientes para ponerse a hacer.

Entonces, nada mejor que preguntarse ciertas cosas:

A- ¿Con qué frecuencia voy a usar el electrodoméstico?

¿De vez en cuando? ¿Seguido? ¿Muy seguido? ¿Siempre?

 Por supuesto, que esto de la frecuencia es relativo. Yo tengo secador de pelo que uso muy pero muy poco, pero en invierno no se puede salir con el pelo mojado, y es un aparato útil.
El aire acondicionado, tampoco es algo que use todo el tiempo. Yo lo pensé para utilizarlo, sobre todo, de noche, en esos días cuando no baja la temperatura, y poder dormir. Nunca estuvo pensado para que esté prendido todo el día, ni para hacer de los ambientes cámaras frigoríficas... sino para mentaner en unos 24-25ºC la temperatura por la noche.
El uso que se le vaya a dar va a definir mcuhas de las características que deberá tener el aparato que necesitamos.

B- ¿Quiénes lo van a usar?
Preguntarse cuántas personas van a usar ese aparato, también es importante. A veces, si es sólo una persona, no justifica la compra, y si son demasiadas, hay que tener en cuenta las especificaciones técnicas, porque un uso sobredimensionado va en detrimento de la vida útil establecida.


C- ¿Dónde lo voy a guardar?
Creo que esta pregunta, tan olvidada generalmente, habla por sí sola. Si no tenemos dónde guardarlo, ¿vale la pena comprarlo? Eso va a quedar tirado, molestando en todos lados, porque siempre se lo va a ir corriendo de lugar, cuando se lo necesite no se lo va a encontrar... 
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Hay que pensar los lugares de antemano, después es engorroso y siempre se deja para después... está en nuestra naturaleza, nos guste o no.

D- ¿Cómo lo voy a mantener?
Para prolongar la vida útil de cualquier aparato, hay ciertas indicaciones, cuidados y mantenimiento a realizar. En algunos aparatos, es importante la limpieza de filtros, o colocarle aceite cada cierto tiempo de uso.
Hay que saber que ese aparato también va a requerir cierto tiempo nuestro, cierta atención, si realmente se lo quiere aprovechar.


EMPEZAR A ELEGIR
Elegir tampoco es algo simple. 
Con las preguntas anteriores, pudimos saber que lo que vamos a comprar es algo necesario, que se va a usar, que va a ocupar un espacio y va a requerir tiempo de mantenimiento (por poco o mucho que sea).
Por ejemplo, si necesitáramos una máquina de cortar pasto, deberíamos tener en cuenta el espacio de pasto que tenemos. Hay máquinas muy económicas, pero que no pueden estar prendidas por más de 5 a 10 minutos, y esto hace que la tarea de cortar pasto, si el lugar es grande, sea interminable. Y si no se respeta esta característica del aparato, la vida útil no va a ser la que corresponda, lo más factible es que el motor se funda y haya sido una compra inútil. Pero si el espacio es chico, con estas características alcanza.

Antes de comprar cualquier cosa, me armo de las revistas de las distintas casas de electrodomésticos, visito las páginas para ver el catálogo on-line y comparar productos, ver los precios, características generales.
En base a qué me parece mejor, busco los manuales on-line. Veo las características más en detalle, cómo es el mantenimiento del equipo, el consumo que tiene (es muy importante saber la clase, la mejor es la clase A, esto habla de la eficiencia de consumo eléctrico, de la cual haré una entrada próximamente), saber la vida útil, las dimensiones...

¿CÓMO LO VOY A PAGAR?

Otra pregunta importante.
Hay que tener en cuenta las circunstancias de cada uno, las cuotas son una facilidad importante, pero también son una carga... y es fácil descontrolarse sabiendo que no hay que pagarlo en el acto.
Muchas cuotas son sin interés, pero no todas. En muchos lugares, se ofrecen cientos de cuotas ínfimas para pagar algo, pero uno termina pagando casi el doble del precio.

Yo, acostumbrada a ahorrar el dinero primero y después ir a comprar, me he encontrado con hermosos descuentos a la hora de pagar, que van desde el 10 al 25% del precio de lista.

Es bueno ir viendo las promociones, si hay outlet (pero con cuidado, las garantías de los outlets no son de 1 año... hay que preguntar por qué motivo el producto está en el outlet, a veces es un rayón, pero otras puede ser por una falla técnica), si hay ofertas de fin de temporada...

Espero que les haya sido útil. Pienso ahondar más en algunos temas en próximas entradas, no quise extenderme demasiado en esta.
Y saber que pensar antes de comprar es el mejor ahorro.

Nadia.

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martes, 31 de diciembre de 2013

Planeando el menú - Parte III

TORTA ECONÓMICA, 
FÁCIL,
RICA,
ADAPTABLE...

Después de una larga ausencia, causada por el cuatrimestre de la universidad, vuelvo y retomo estas páginas virtuales.

Y siendo el último día del año, les traigo una de mis recetas preferidas. Empecé a hacer esta torta a los 10-12 años, más o menos, y sigue siendo una de mis favoritas.
Es de esas recetas que es apta todo público, muy simple, a prueba de todo y el que no lleve esta receta al éxito, que abandone la cocina y nunca más vuelva a pisar una...

Es una receta por demás barata, sale esponjosa y rica, es muy fácil de hacer, es una excelente primera receta para que los niños empiecen a cocinar (y se den cuenta del tiempo, el esfuerzo, y el amor que se pone en la preparación de los alimentos, sin contar el orgullo de realizar algo rico).

Ingredientes secos:

2 tazas de Harina leudante (que puede ser reemplazada por harina común + 2 cucharadas de polvo para hornear)
1 taza de azúcar (yo suelo agregar 2/3 de taza, incluso 1/2 taza, no me gusta que sea demasiado dulce; en todo caso, la primera vez se puede usar una taza, y después ver qué gusta más)

Si se quiere hacer la torta de chocolate, agregar 6 cucharadas de cacao.
Conviene tamizar los ingredientes para evitar grumos, si no se tiene tamiz, no importa, habrá que batir con más ganas al final.
Mezclar todo y hacer un hueco en el medio para poner los ingredientes húmedos.

Ingredientes húmedos:

1 taza de leche (también puede ser agua, soda, o agua + 3 cucharadas de leche en polvo, o jugo de naranja natural, si se quiere que sea torta de naranja)
1 huevo grande (o 2 huevos chicos)
1 cucharadita de esencia de vainilla, o ralladura de limón o de naranja (opcionales)
6 cucharadas de aceite

Todos los ingredientes húmedos se ponen en el hueco, y se mezcla todo junto hasta que quede una mezcla espesa (pero no muy espesa, tiene que fluir).

Se enmanteca (o enaceita que es la opción que uso yo) y se enharina un molde. Se pone la mezcla y se lleva a horno precalentado y a fuego moderado por unos 45 minutos. Se siente el olor rico en el aire a los 35-40 minutos...




Cosas a tener en cuenta:
Si se quieren agregar frutos secos, fruta abrillantada, pasas de uva, chips de chocolate, hay que hacerlo al final, una vez que está todo bien mezclado y sin grumos.
Yo suelo enaceitar y enharinar el molde antes de empezar con la mezcla, porque si queda harina suelta, la echo en la mezcla.
Si se decide hacer esto después de preparar la mezcla, no hay problema. El polvo leudante no actúa como una levadura, como muchos creen, sino con acción del calor.

Esta torta admite las mil variantes, incluso llegué a preparar una torta salada de queso con esta base.
La imaginación es el límite.
Si les gusta esta receta, si la prueban y les sale rica, espero fotos. Y si hacen una variante nueva, espero la receta junto con la foto, para subirlas y compartir las ideas.

¡Feliz año para todos!
Nadia.

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lunes, 15 de julio de 2013

Rompecabezas para chicos

Una actividad barata y divertida es hacer rompecabezas con palitos de helado.
Hay varias opciones, dependiendo del tiempo que se tenga y la finalidad que se busque.

Estos rompecabezas los hice para regalarle a mi nene. 

Materiales: palitos de helado (con 10 por rompecabeza está bien), pintura blanca (al agua, puede ser acrílico, látex o incluso témpera), diseño en papel de calcar, fibra indeleble negra y lápices de colores.

Lo primero que hice fue pintar todos los palitos de blanco, para tener una base pareja, pero tranquilamente puede omitirse, y trabajar con el color de la madera.


Después, acomodé los 10 palitos sobre una mesa y los puse en fila, a todos bien juntos y parejos, y los sujeté con un pedazo de cinta de papel (cinta de pintor). 
Calqué el dibujo con lápiz negro, después remarqué con fibra indeleble negra.
Con los lápices de colores coloreé los dibujos.
Barnizar si se quiere.
Como hice varios rompecabezas a la vez, tuve el cuidado de numerar los rompecabezas del lado de atrás (usé puntos como en los dados).

 Con estos hice un regalo, pero tranquilamente lo pueden hacer los chicos, sólo hay que decirles que hagan dibujos sencillos. O darles el motivo ya calcado y remarcado con la fibra, y que ellos pinten.

Y ante la duda, consulten a sus hijos, ellos saben lo que les gustaría hacer.
Nadia.

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martes, 9 de julio de 2013

Planeando el menú - Parte II

¡Hasta los huesos!


Como antes dije, el secreto de una cocina económica, es aprovechar todo. Hasta los huesos.

Cerca de casa consigo los huesitos de cerdo muy baratos ($5 o 6), y tienen bastante carne, aunque no es de fácil acceso.
 
Esto que hago, se puede hacer con espinazo tranquilamente, o con los huesitos que sobran de un asado (¿nunca vieron cómo quedan llenos de carne, pegada al hueso y van a la basura?) y pueden reutilizarse en una nueva cocción. El guiso de huesitos siempre fue uno de mis preferidos. Las carnes pegadas al hueso son las que tienen mejor sabor, suelen tener menos grasa, son más blandas también.

Si tengo los huesitos crudos, lo que hago, antes que nada, es meterlos al horno. El calor nos da sabor y desgrasa también. Ubico los huesos (sin encimarse) en la bandeja, y por encima le agrego un preparado: en una taza, pongo sal fina, especias a gusto, y lleno la taza, mitad con agua (puede ser jugo de limón) y mitad con aceite. Si queremos que desgrasen lo más posible, sólo agregar el agua, no el aceite.
En el horno, los huesitos van a tomar un sabor y un color maravilloso.

Al estar cocidos, preparar un guiso nos toma sólo un rato. Se lo prepara de la misma manera que siempre, y los huesitos se incorporan apenas antes del líquido (para que no nos rebalse la cacerola) y dejamos que se cocine todo junto. En una hora más o menos de hervor, la carne se separa de los huesitos, y queda un caldo riquísimo y gordo.
Básicamente, la idea es engañar a los carnívoros de la casa para que coman más verduras, porque este guiso va a tener muchísima menos carne que lo que generalmente tienen. Se le pueden agregar arvejas, maíz, chauchas, papa, repollo cortado en tiritas... y un poquito de perejil fresco justo antes de servir, es un detalle delicioso!

Nadia. 

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domingo, 7 de julio de 2013

Los juguetes

El día del niño viene acechando.
Todos sabemos lo que eso significa: gastar, gastar y gastar.

Los niños son los que rigen la economía hogareña, aunque suene raro. Las propagandas (incluso de productos que los niños no utilizan) están pensadas para ellos. Se hizo un estudio hace unos cuantos años atrás, y cuando lo escuché, me pareció de los más tonto, pero empecé a prestar atención: Todas las propagandas, o la gran mayoría, están dirigidas a los menores de la casa.
Los colores de los productos, elegidos para niños. Colores vibrantes, llamativos. Todas las góndolas del supermercado son atractivas, es una aventura encontrar un solo color opaco. En los envases hay muñequitos, cachorritos, sonrisas...
Si vamos al supermercado con nuestros hijos, al menos, el 50% de los productos son elegidos por ellos.
Ven un producto y van cantando la canción de la propaganda. O te cuentan todas las maravillas de ese producto, y rematan con "Eso es lo que dice la propaganda".
Yo llevo una ardua lucha con el mío para explicarle que en las propagandas se puede exagerar, dar ideas equivocadas, que no necesariamente es cierto todo lo que te dicen.

Los chicos quieren el juguete más promocionado. Y nosotros, grandotes, con algunas nostalgias a cuestas, lo que más queremos es hacerlos felices, ¿quién no hizo el esfuerzo de gastar de más para un regalo, y después ni siquiera lo miraron?
Frustrante es poco.
Lo importante, es recordar esa sensación y actuar mejor la siguiente vez.

Algo que se acostumbraba en mi familia, era hacernos ver el juguete por adelantado, en la juguetería. Cada vez que nos encaprichábamos con un juego de esos que la propaganda sale 30 veces por día en nuestro televisor, y que por supuesto, era carísimo, íbamos de paseo a la juguetería.
Mi mamá nos llevaba a ver el juguete con nuestros propios ojos. Le pedía al empleado que abriera la caja, que pudiéramos verlo completito. Nuestra desilusión era terrible, siempre eran muy chiquitos, no tan brillantes, ni felices.
Lo bueno, aprendimos desde chicos que las propagandas no están obligadas a decir la verdad y cualquier desilusión venía antes del gasto. Aprendimos a pedir cosas con mejores criterios.

Es importante enseñarle a nuestros hijos la importancia de no gastar porque sí. Que no somos máquinas de generar dinero, y que ningún objeto va a llenar ningún vacío.

Lo que más quieren los chicos, es compartir con los padres. El resto, no es tan importante.
Si los agarramos desde muy chicos, es más factible que después, de más grandes, quieran pasar tiempo con nosotros.
Hace no mucho tiempo, en el diario, salió un artículo que decía que las madres/ padres, le dedicaban un 10% de su tiempo a sus hijos... eso es muy poco. Uno en seguida se siente tentado de decir: el 10% de 24 horas son casi dos horas y media! Pero el tiempo real es mucho menos... si a esas 24 horas le descontamos todo el tiempo que uno está trabajando, afuera de la casa, haciendo otras cosas... lo que se les dedica es realmente poco.

Hace unos años atrás, una tarde espantosa de lluvia y aburrimiento, nos pusimos con mi nene a armar autitos con cajas. El los pintó del lado de afuera, con escarbadientes les pusimos ruedas. No eran la gran cosa (eso queda claro en las fotos), pero los llevó a todos lados hasta que se deshicieron.
Teniendo otros juguetes y autitos "en serio", prefería los que habíamos construido.
Además, si consideramos la vida útil que suelen tener los juguetes en mano de los chicos, el hecho que no sean caros, es mejor...
Siendo sinceros, uno de los mejores regalos para un chico, es una gran caja vacía. La pintan, la recortan, hacen un millón de cosas ahí adentro. Es regalarles un mundo.

Y lo más lindo, lo mejor, es crear el mundo juntos.

¿Se animan a crear un mundo con sus hijos?
Yo tengo fotos de varios juguetes que hicimos juntos, y puedo ir subiendo el paso a paso.

Antes de eso, algunos detalles a tener en cuenta, para evitar frustraciones: 
      1- A los chicos no les gusta que los obliguen a hacer nada. Son como la fauna silvestre, hay que dejar que se acerquen, no hacer movimientos bruscos.
         ¿Cómo hago con mi chiquito? Fácil, no le digo nada, ni "me ayudás", ni "vamos a hacer", ninguna de esas frases. Lo que hago es ir preparando lentamente todo, bien a la vista, desplegando el papel de diario para proteger la mesa, los materiales, y de a poco, empiezo a hacer. Si para este entonces él no dijo ya "Mami, yo también quiero" o "¿Te puedo ayudar?" o algo así, le pido que me haga el favor de alcanzarme algo. De esa manera, va a ver que algo interesante está sucediendo, y se va a quedar a ver en dónde puede meter mano.
       2- Los chicos deciden cuándo empiezan y cuándo terminan lo que están haciendo. Al principio quizás sólo participan un ratito, pero con la costumbre de hacer, cada vez se van a quedar más tiempo al lado nuestro. Al principio pueden hacerse cosas sencillas, o ya tener armado gran parte, así logran completar la tarea y se enganchan mejor la próxima.
     3- Es importante jugar con los colores, con las formas, las texturas, no hacer siempre lo mismo, que cada proyecto sea un nuevo proyecto, sino el interés decae.
    4- Ya que nos vamos a tomar tanto trabajo, busquemos hacer juegos y juguetes que estimulen su desarrollo, cada etapa tiene lo suyo (esto también podemos ir viéndolo)

Entonces... ¿se animan?
      

Rompecabezas para chicos

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domingo, 30 de junio de 2013

Las mejores galletitas del mundo

Antes que nada, disculpen la ausencia, estuve con el cierre de cuatrimestre en la universidad y con el cumpleaños de mi hijo. Por eso, les traigo algo dulce y rico, para compensar.

El otro día, tuve que salir con mi nene. Entré a un kiosco a comprar pañuelitos descartables y vi el precio de las galletitas.
Realmente, son caras. Y no son taaaaan ricas. Sin contar que, no sé si mi paladar fue cambiando, pero cada vez se las siente más y más dulces.
¿Alguien leyó lo que traen las galletitas compradas? Un montón de cosas que ni locos usaríamos en nuestra comida. 
Por eso, les cuento, que preparo las mejores galletitas del mundo. Nunca sobra ninguna. Con la ventaja, que es una receta que cualquiera puede hacer en su casa. Es sencilla, bastante rápida, porque en una hora ya están todos quemándose los dedos para comer la primera, y si hiciéramos las cuentas por kilo de galletitas, es muchísimo más barato (sin contar lo sano).

La masa, una vez preparada, puede congelarse para ser cocinada en cualquier momento (hasta 6 meses en el freezer), o ya cocidas, se las guarda en recipiente hermético en un lugar fresco (no en la heladera) y duran bastante, según la temporada... bueno... si se las esconde bien.

Las variaciones de la receta son infinitas, según el gusto y los ingredientes que se tengan.
Esta receta viene medida a ojímetro, aviso.

¿Qué se necesita? Según la cantidad que se quiera hacer, yo suelo seguir la receta para 200 gramos de manteca, primero porque viene fraccionada así, y como se pueden guardar sin problemas, no sé si vale la pena hacer menos de eso.
(El envoltorio de la manteca, se puede guardar en el congelador para usar cuando haya que enmantecar un molde, es fácil, práctico y es aprovechar hasta el último restito)
Que sea manteca, es lo que le va a dar calidad a las galletitas. No sirve usar margarina, ni otra grasa. Tiene que ser manteca.
Entonces, empezamos tamizando 2 tazas de harina común. No hace falta que sea refinada, pero sí tamizarla, eso es lo que va a hacer que la masa sea suave, sin grumos. También se tamiza una taza de azúcar (o menos) y si el azúcar es impalpable, mucho mejor, pero con azúcar común funciona bien, dos cucharaditas colmadas de polvo para hornear y una pizca de sal. La sal va a resaltar los sabores.
Mezclamos todo despacito, con un tenedor, las cucharas tienden a apelmazar los ingredientes secos, y pierde todo sentido el haberlo tamizado.
A continuación, la manteca. La manteca hay que mantenerla fría hasta que se vaya a usar. Las galletitas no son buenas amigas del calor, incluso, si esta receta se realiza un día caluroso, que la manteca en seguida pierde rigidez, hay que ir guardando la masa en la heladera.
Se cortan los 200 gramos de manteca en pedazos y después, con mucho cariño, y con las manos, se soban los ingredientes secos con la manteca, hasta que queda una consistencia de arena.
Se hace un hueco en el medio, aparte se baten dos huevos grandes (o 3 pequeños), y se agregan. Se va uniendo todo, con tenedor o con la mano, hasta que quede una masa sublime.
Si es necesario, porque quedó muy pastosa, se le sigue tamizando harina común encima y uniéndola, pero ¡CUIDADO! siempre que la masa se sienta fría, si la masa se siente tibia al tacto, hay que meterla un rato a la heladera.

¿Por qué? (este por qué es clave) Cuando la temperatura de la masa aumenta, la manteca empieza a derretirse, se vuelve más húmeda, y absorbe más harina. Si uno se excede con la cantidad de harina, deja de hacer galletitas para hacer rompemuelas con sabor a galletita. Muchas veces, el fracaso de las galletitas caseras es porque quedan duras, imposibles de comer, y esto es por el exceso de harina.
La masa, una vez terminada, se siente suave y liviana. Es muy extraño, porque entre una cosa y otra, agregamos más de medio kilo de ingredientes, pero se siente liviana.
Si se quiere, se la puede dejar reposar un ratito, yo la dejo el tiempo justo que me toma lavar lo que usé, limpiar bien la mesada y prender el horno para precalentarlo, a fuego medio bajo.
La mesada, si está fría, mejor. Enharinarla, enharinar el palo de amasar, estirar la masa.
Secreto: hay que apoyar el bollo y estirar sólo para un lado. No hay que hacer el movimiento de ida y vuelta, porque la masa queda mal, se pegotea, se enrolla en el palo de amasar, un desastre.
El espesor puede variar pero el ideal es de medio centímetro (a ojo, por supuesto).
Se enharina el cortante, si se las quiere con alguna forma en especial, sino, en cuadrados o rombos con un cuchillo afilado.
Se los pone en una bandeja, se sube un poquito la temperatura del horno (medio alto, nunca al máximo) y adentro. No hace falta enharinar ni enmantecar la bandeja, las galletitas tienen suficiente manteca como para no pegarse.
Se hacen bastante rápido, se van a dar cuenta porque de repente, el horno tiene como un imán, sale un olorcito fabuloso y es imposible alejarse.
Saber si están en su punto justo es simple. Se abre el horno, se agarra la bandeja (cuidado con no quemarse), y se sacude, si las galletitas se despegan y se mueven, ya están.

Dejarlas unos minutos en la bandeja, y después sacarlas, ponerlas en una rejilla para que se enfríen (yo uso un trapo, lo importante es sacarlas de la bandeja caliente para que no se resequen). 
Una vez frías, se las puede decorar con chocolate, o glasé real. Esto lo van a lograr una vez que hagan 3 o 4 veces galletitas y en la casa no estén como bestias depredadoras esperando a que salgan del horno (y en esto hay que incluirse).
Otra opción, es darle una forma distinta, conseguirse esos pirotines para madalenas, yo uso los más chiquitos, se estira la masa y se corta como si fueran ñoquis, y se pone un pedacito en cada pirotín. Horno y listo. No funciona con porciones muy grandes de masa, pero si son chiquitos, no hay problema. Sólo hay que tener cuidado de no sobrecargar el pirotín,  porque se rebalsa.
Una vez fríos, se pueden pintar con un poquito de dulce de leche y pasar por granas. A los chicos les divierte mucho.

Y eso es todo. Disfrutarlas.

Más adelante voy a subir otras recetas de galletitas, pero primero es bueno que le tomen el gusto a hacerlas... y comerlas!

Nadia.

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lunes, 17 de junio de 2013

¿En qué gastamos tanto? III

Los monstruos come-dinero Parte III


Hay algunos monstruos más, y el primero de esta última parte, viene disfrazado con la misma alegría y colorido que los anteriores. También con el mismo vacío: La comida chatarra.

Lo separé de los anteriores, porque un snack es más para "picar" que para comer. La comida chatarra se disfraza de comida, nos tienta, nos dice que está bien... y uno hace caso omiso a la cantidad de tocino (esto es grasa) que tienen, o que tenga estabilizantes, conservantes, y otros, y la letra chiquitita con la que se escriben los ingredientes no debería darnos mucha confianza. Es fácil darle a los chicos, que siempre tienen mil vueltas para comer, a todos les gustan (hasta que se agarran una terrible intoxicación, como me pasó una vez, y nunca más).
Y eso cuando uno compra para hacerlas en casa... ¿y cuando ya lo compra hecho?

Esta entrada, la iba a publicar hace rato, pero me pasó que empecé a investigar. Nunca me interesó mucho el tema, dado que al no consumir, poco problema me hice, pero esto fue una buena excusa para aprender.
A veces, es mucho mejor vivir en la ignorancia, y como el tema da para largo y es controversial, voy a ir desglosando las distintas comidas chatarra, de otro modo esta entrada va a ser interminable!

Salchichas
Bocaditos de pollo

Si se les ocurre alguna otra comida chatarra que debería estar en la lista, por favor, avisenme y la agregamos, armo el link y busco la información.


Nadia.