Antes que nada, disculpen la ausencia, estuve con el cierre de cuatrimestre en la universidad y con el cumpleaños de mi hijo. Por eso, les traigo algo dulce y rico, para compensar.
El otro día, tuve que salir con mi nene. Entré a un kiosco a comprar pañuelitos descartables y vi el precio de las galletitas.
Realmente, son caras. Y no son taaaaan ricas. Sin contar que, no sé si mi paladar fue cambiando, pero cada vez se las siente más y más dulces.
¿Alguien leyó lo que traen las galletitas compradas? Un montón de cosas que ni locos usaríamos en nuestra comida.
Por eso, les cuento, que preparo las mejores galletitas del mundo. Nunca sobra ninguna. Con la ventaja, que es una receta que cualquiera puede hacer en su casa. Es sencilla, bastante rápida, porque en una hora ya están todos quemándose los dedos para comer la primera, y si hiciéramos las cuentas por kilo de galletitas, es muchísimo más barato (sin contar lo sano).
La masa, una vez preparada, puede congelarse para ser cocinada en cualquier momento (hasta 6 meses en el freezer), o ya cocidas, se las guarda en recipiente hermético en un lugar fresco (no en la heladera) y duran bastante, según la temporada... bueno... si se las esconde bien.
Las variaciones de la receta son infinitas, según el gusto y los ingredientes que se tengan.
Esta receta viene medida a ojímetro, aviso.
¿Qué se necesita? Según la cantidad que se quiera hacer, yo suelo seguir la receta para 200 gramos de manteca, primero porque viene fraccionada así, y como se pueden guardar sin problemas, no sé si vale la pena hacer menos de eso.
(El envoltorio de la manteca, se puede guardar en el congelador para usar cuando haya que enmantecar un molde, es fácil, práctico y es aprovechar hasta el último restito)
(El envoltorio de la manteca, se puede guardar en el congelador para usar cuando haya que enmantecar un molde, es fácil, práctico y es aprovechar hasta el último restito)
Que sea manteca, es lo que le va a dar calidad a las galletitas. No sirve usar margarina, ni otra grasa. Tiene que ser manteca.
Entonces, empezamos tamizando 2 tazas de harina común. No hace falta que sea refinada, pero sí tamizarla, eso es lo que va a hacer que la masa sea suave, sin grumos. También se tamiza una taza de azúcar (o menos) y si el azúcar es impalpable, mucho mejor, pero con azúcar común funciona bien, dos cucharaditas colmadas de polvo para hornear y una pizca de sal. La sal va a resaltar los sabores.
Mezclamos todo despacito, con un tenedor, las cucharas tienden a apelmazar los ingredientes secos, y pierde todo sentido el haberlo tamizado.
A continuación, la manteca. La manteca hay que mantenerla fría hasta que se vaya a usar. Las galletitas no son buenas amigas del calor, incluso, si esta receta se realiza un día caluroso, que la manteca en seguida pierde rigidez, hay que ir guardando la masa en la heladera.
Se cortan los 200 gramos de manteca en pedazos y después, con mucho cariño, y con las manos, se soban los ingredientes secos con la manteca, hasta que queda una consistencia de arena.
Se hace un hueco en el medio, aparte se baten dos huevos grandes (o 3 pequeños), y se agregan. Se va uniendo todo, con tenedor o con la mano, hasta que quede una masa sublime.
Si es necesario, porque quedó muy pastosa, se le sigue tamizando harina común encima y uniéndola, pero ¡CUIDADO! siempre que la masa se sienta fría, si la masa se siente tibia al tacto, hay que meterla un rato a la heladera.
¿Por qué? (este por qué es clave) Cuando la temperatura de la masa aumenta, la manteca empieza a derretirse, se vuelve más húmeda, y absorbe más harina. Si uno se excede con la cantidad de harina, deja de hacer galletitas para hacer rompemuelas con sabor a galletita. Muchas veces, el fracaso de las galletitas caseras es porque quedan duras, imposibles de comer, y esto es por el exceso de harina.
Si es necesario, porque quedó muy pastosa, se le sigue tamizando harina común encima y uniéndola, pero ¡CUIDADO! siempre que la masa se sienta fría, si la masa se siente tibia al tacto, hay que meterla un rato a la heladera.
¿Por qué? (este por qué es clave) Cuando la temperatura de la masa aumenta, la manteca empieza a derretirse, se vuelve más húmeda, y absorbe más harina. Si uno se excede con la cantidad de harina, deja de hacer galletitas para hacer rompemuelas con sabor a galletita. Muchas veces, el fracaso de las galletitas caseras es porque quedan duras, imposibles de comer, y esto es por el exceso de harina.
La masa, una vez terminada, se siente suave y liviana. Es muy extraño, porque entre una cosa y otra, agregamos más de medio kilo de ingredientes, pero se siente liviana.
Si se quiere, se la puede dejar reposar un ratito, yo la dejo el tiempo justo que me toma lavar lo que usé, limpiar bien la mesada y prender el horno para precalentarlo, a fuego medio bajo.
La mesada, si está fría, mejor. Enharinarla, enharinar el palo de amasar, estirar la masa.
Secreto: hay que apoyar el bollo y estirar sólo para un lado. No hay que hacer el movimiento de ida y vuelta, porque la masa queda mal, se pegotea, se enrolla en el palo de amasar, un desastre.
Se enharina el cortante, si se las quiere con alguna forma en especial, sino, en cuadrados o rombos con un cuchillo afilado.
Se los pone en una bandeja, se sube un poquito la temperatura del horno (medio alto, nunca al máximo) y adentro. No hace falta enharinar ni enmantecar la bandeja, las galletitas tienen suficiente manteca como para no pegarse.
Se hacen bastante rápido, se van a dar cuenta porque de repente, el horno tiene como un imán, sale un olorcito fabuloso y es imposible alejarse.Saber si están en su punto justo es simple. Se abre el horno, se agarra la bandeja (cuidado con no quemarse), y se sacude, si las galletitas se despegan y se mueven, ya están.
Dejarlas unos minutos en la bandeja, y después sacarlas, ponerlas en una rejilla para que se enfríen (yo uso un trapo, lo importante es sacarlas de la bandeja caliente para que no se resequen).
Una vez frías, se las puede decorar con chocolate, o glasé real. Esto lo van a lograr una vez que hagan 3 o 4 veces galletitas y en la casa no estén como bestias depredadoras esperando a que salgan del horno (y en esto hay que incluirse).Otra opción, es darle una forma distinta, conseguirse esos pirotines para madalenas, yo uso los más chiquitos, se estira la masa y se corta como si fueran ñoquis, y se pone un pedacito en cada pirotín. Horno y listo. No funciona con porciones muy grandes de masa, pero si son chiquitos, no hay problema. Sólo hay que tener cuidado de no sobrecargar el pirotín, porque se rebalsa.
Una vez fríos, se pueden pintar con un poquito de dulce de leche y pasar por granas. A los chicos les divierte mucho.
Y eso es todo. Disfrutarlas.
Más adelante voy a subir otras recetas de galletitas, pero primero es bueno que le tomen el gusto a hacerlas... y comerlas!
Nadia.
https://www.facebook.com/Criterioalabolsa
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